Modos de orar
Os transcribo el resumen del tema 4 del libro de John Williams, Enamorarse de Dios. Trata de las distintas maneras en que se puede orar. Reflexionad sobre ello y tomad nota para comentar en el grupo. Luego procurad hacer con interés y plena conciencia el ejercicio de silencio contemplativo.
1) Algunos
se sienten espontáneamente inclinados a orar: hablan con Dios, le exponen su
problemas, se quejan como Job, … Amigos de Dios que dialogan con Él. ¡Déjalos
ir, Dios les irá instruyendo a medida que pasen de la palabra al silencio.
2) Otros
usan una frase o mantra: “Jesús”, “Ten piedad”, “Señor mio y Dios mio”,
“¡Ven, Espíritu Santo!”, “Santa María, ruega por nosotros”; ... Hay quienes tienen
apego a una sola palabra: Dios, paz, amor, alegría, …, o a un sonido: campana,
cuenco, una música concreta, … Canto interior de un himno favorito…, orar “en
lenguas” (glosolalia).
3) Existe
también la oración impetratoria o de petición. “Simón, he rogado por ti” (Lc
22,32)… “Os recuerdo a todos en mis oraciones”, dice san Pablo (Ef 1,15; 1 Tes 1,2; 2 Tim 1,3) … Cuidado con el exceso de apego
a la oración impetratoria… Mejor dejar las cosas en sus manos; Así hizo María; no pide solución a su medida,
sino que expuso el problema: “No tienen vino”; (Jn 2,3) No manipulemos a Dios
exigiéndole: “¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? (cf Mat 20,15). No trates de manipularme, te dice Dios.
4) Hay
quien reduce su oración a “acción de gracias”… “Deo gratias”. Cuando lleguemos
a dar gracias solamente es que hemos avanzado mucho en la oración. Estamos a las puertas de la adoración, un modo de orar que consiste en descentrarme de mi yo para vivir girando en torno al Amado.
5) Algunos oran con la respiración, al compás, repitiendo el nombre de Jesús u otra palabra o frase… Durante el día suelen hacer una pausa para respirar y repetir el nombre o la frase oracional.
5) Algunos oran con la respiración, al compás, repitiendo el nombre de Jesús u otra palabra o frase… Durante el día suelen hacer una pausa para respirar y repetir el nombre o la frase oracional.
6) Disponemos
también de la llamada “aplicación de los sentidos”. Que recomienda san Ignacio
en sus Ejercicios, y que consiste en adentrarse en algún episodio de los
evangelios “como si presente me hallase” y aplicando los sentidos de la
imaginación: ver, oir, tocar, oler, gustar. Una variante es que Jesús entra en
tu aposento y te dice que te ama, pidiendo que correspondas a su amor.
7) Otra forma: contemplar
las escrituras. Situarse, por ejemplo, ante los koan (paradojas) que parecen en algunos textos, como “bienaventurados
los pobres”, o “quien pierde su vida la ganará”, …
8) Muy
aconsejable para este tipo de meditación con la Escritura es el uso de las
parábolas: escoge una parábola, léela y reléela varias veces a lo largo del
día… repite alguna palabra,… al final del día verás que algo ha sido
transformado en ti.
9) Hay
quienes oran copiando las escrituras en una especie de ejercicio caligráfico, o la realización de un mandala
…más que un ejercicio de estética caligráfica, poco a poco la palabra escrita
(el mandala dibujado o coloreado )va adentrándose en el corazón.
10) Para los católicos es aconsejable orar ante el
sagrario tratando del Señor acerca de lo que pasa por su mente o por su corazón,
o guardando silencio sumiéndose en los abismos de la contemplación.
* Todos estos modos de orar llevan a ese silencio en el que descansas ante Dios… Los antiguos teólogos (santos Padres) decían que toda forma de oración desemboca finalmente en la oración contemplativa…. Por eso, cada vez que entres en ese amoroso silencio, quédate ahí. Permanece en él hasta que no puedas ya luchar contra las distracciones. Vuelve entonces a la frase o el modo de oración que te llevó ahí… Con el tiempo verás que las palabras surgen del silencio y el silencio de las palabras.
* Todos estos modos de orar llevan a ese silencio en el que descansas ante Dios… Los antiguos teólogos (santos Padres) decían que toda forma de oración desemboca finalmente en la oración contemplativa…. Por eso, cada vez que entres en ese amoroso silencio, quédate ahí. Permanece en él hasta que no puedas ya luchar contra las distracciones. Vuelve entonces a la frase o el modo de oración que te llevó ahí… Con el tiempo verás que las palabras surgen del silencio y el silencio de las palabras.
*
El silencio es valioso, pero no hagas de él
un fetiche. No olvides que lo importante no es el
silencio ni la palabra, sino el amor…. Tal vez Jesús nos diría hoy: “No abuses
de los silencios como los gentiles, que creen que por mucho silencio oran
mejor” … La experiencia religiosa no es la de un silencio sino la de un
enamorarse sin restricciones.
* Otro aspecto importante: Hay quien dice que
cualquier palabra o frase basta para orar. ¡No!... Lo más adecuado es invocar
el Nombre del Amado. Cuando recitas
el Nombre u otra palabra religiosa tu ser queda invadido por el Dios al que
estás invocando (In-voco = llamo hacia)… Si me detengo en cualquier palabra
¿qué valor tiene eso? … No olvides que lo más importante es el amor. Las
palabras ayudan, pero solo eso.
* Algunas tradiciones aconsejan dejarse
hipnotizar por el sonido … A nosotros nos hipnotiza una persona: Jesús. … poco importa el sonido que uses, lo
importante es dejarte invadir por el Espíritu Santo. … A veces el mismo
Espíritu te hará decir: “¡Padre!” … El
gong, el cuenco, la campana
o cualquier otra música sólo es una muleta para ayudarte a volver la conciencia
hacia Él.
CONCLUSIÓN
Hay muchas maneras de orar…
A veces se entremezclan… Y es
fundamental que encuentres tu propio camino; y no pienses que al hallarlo ya
has terminado; nunca digas que has hallado el definitivo y absoluto camino…
Nunca digas “este es mi camino y lo seguiré hasta la muerte”, o “este es mi
mantra y lo repetiré siempre”… La oración es un proceso o viaje, a medida que
avanzas irás dejando atrás métodos y modos… Algunos acabarán por ser un
obstáculo… Al final dirás con san Juan de la Cruz: “El camino no es ningún
camino”, textualmente: “Por aquí no hay camino que para el justo no hay ley” (cf Dibujo del
monte) … Dios tiene siempre la última palabra; a nosotros nos queda sólo
seguirle. La vida de oración está llena de sorpresas.
* * *
En el encuentro de oración podéis comentar:
-¿Qué me llama más la atención del tema?
-¿Cómo estoy meditando?
-¿Qué dificultades encuentro y cómo procuro superarlas?
No solemos compartir mucho en el grupo. Ya os he dicho alguna vez que el exceso de palabras a veces distrae más que ayuda. Pero si habláis y escucháis desde el corazón seguro que podréis sacar mucho provecho.
Espero que os vaya bien con la "independencia" y "autonomía". Dentro de quince días me contáis.


