No tientes al diablo
Seguimos con la práctica de SOLTAR. Hemos hablado del desapego , y de las conductas dañinas . En la última semana nos hemos centrado en mirar qué es lo que nos envenena el alma y nos roba paz interior. Son personas o cosas que solemos creer que dominamos (aquí está su poder, en la autosuficiencia con que las tratamos) pero que, si somos honrados, hemos de reconocer que son ellas las que nos dominan, o al menos nos sacan de quicio, nos descentran, nos hacen sentir fracasados. “¿ Qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz ». (Lc 14, 25-32). * * * Cuando alguien se pone en un riesgo excesivo o innecesario, acercándose al peligro, se dice que está tentando al diablo . Para quien es principiante en esto del camino espiritua...